FINAL DE LA CHAMPIONS LEAGUE
TOTTENHAM VS LIVERPOOL
El Liverpool tardó un minuto en presentarse sobre el césped. Unas manos de Sissoko provocadas por Mané sirvieron para que Salah batiera a Lloris desde los once metros. Skomina estuvo algo riguroso, pero el VAR no entró para para confirmar el penalti.
Jürgen Klopp, no dejó de moverse, inquieto, desde su zona. Nervios lógicos, pero el trabajo previo estaba dando resultados porque los suyos tenían controlado al milímetro al Tottenham. No solo en el verde, sino también en la grada porque los 'scouse' eran los únicos que daban color al Metropolitano, en el que la afición del Tottenham, de vez en cuando, arrancaba tímida algún cántico.
Un disparo de Henderson desde lejos, las ganas de Salah y Eriksen probando desde lejos es lo único que destacó en un primer tiempo soso, demasiado prudente por ambos lados. La aparición de una chica vestida con poca ropa al césped es de lo poco que dio color a los primeros 45 minutos.
Klopp ordenó en el vestuario a su equipo y dijo a sus futbolistas que evitaran cometer el error de creerse campeones. El Liverpool salió algo más vigoroso, en busca de un segundo gol. El Tottenham supo parar el golpe y, poco a poco, empezó a merodear el área de Alisson. Los 'Spurs' enseñaron sus garras, pero sin llegar a usarlas para herir a su rival. El Liverpool, de hecho, se sentía tan cómodo dominando el marcador que no notaba ni cosquillas. Milner incluso pudo hacer el segundo con un disparo raso que se marchó fuera por poco.
La esporádica afición del Tottenham, de vez, en cuando, recordaba a su equipo lo que señalaba el marcador. Y los de Pochettino parecían reaccionar en busca del empate, pero ni Kane, ni Dele Alli, tampoco Eriksen, acertaban intentando desordenar al Liverpool. Lo probaba Son por la izquierda y la esperaba siempre Kane en el área. Mirando el reloj, cogieron el pico y la pala y se pusieron a trabajar. Durante cinco minutos apretaron tanto que obligaron a intervenir a Alisson.
Tanta insistencia acabó transformándose en hechos irrefutables. El Tottenham iba a por el partido. Lo probó Eriksen de falta y obligó al meta brasileño del Liverpool a enviar a córner. Luego Son remató de cabeza, solo a centímetros de la portería, alto. Eran los peores moomentos del Liverpool. Hasta que la final se acabó.
Origi la agarró dentro del área y con un disparo cruzado y seco dijo que hasta aquí habíamos llegado. El 0-2, a falta de cuatro minutos para el final, puso el cierre a la sexta Champions del Liverpool. Un equipazo que ni siquiera necesitó su mejor versión para superar al Tottenham. El Liverpool es el nuevo rey de Europa.

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